El fin de semana tuvimos una alocada fiesta en la finca sin imaginar que terminariamos follando a las chicas más zorras de la universidad. Cuando estaba lavando el auto comencé a mojarlas con agua y las dos estudiantes se pusieron muy cachondas pidiendo mi polla desesperadas por follar, las tías gozaban como dos perras en celo y gritaban de placer poniendo su culo en pompa para sentir las fuertes embestidas en el chocho y recibir dichosas toda la esperma caliente dentro de la boca.