Esta
cerda nunca pasa un día sin atragantar su chochete con un pedazo de
carne, por fortuna siempre encuentra algún voluntario dispuesto ayudarle, como
en esta ocasión que el afortunado de petarle su insaciable coño es el
viejo que tiene por
vecino quien diario en las tardes la visita y la revuelca dejando
totalmente satisfecha a la
madura hasta el otro día.